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Premisas culturales.

El aumento de la sensibilidad hacia el interés por lo que viven y sienten los animales no humanos parece que va en aumento en estos tiempos, sensibilidad que visualiza múltiples puntos de vista. La preocupación por los residuos tóxicos, la destrucción de la capa de ozono, la sensibilidad al maltrato animal y la defensa de los mismos”.  La explotación de animales por humanos ha existido desde el período neolítico que despunta con la agricultura y una economía más productiva que depredadora. Dentro de este contexto la domesticación, entre 13,000 y 8000 DC, más antigua es la del lobo de donde surge el perro. Esto se realizó con el propósito de proteger contra los depredadores, tanto al ganado como al hombre mismo. Luego vino la domesticación de los animales de granja, como ovejas, cabras, cerdos, que permitieron al hombre proveer comida mientras adoptaban un estilo de vida sedentario (POULAIN-JOSIEN, 1972). Son solo algunos siglos luego que el animal fue utilizado en el trabajo del campo o en el transporte. Para los especialistas en ética animalista, se trata de “uno de los sectores más dinámicos de la reflexión práctica” (GÓMEZ-HERAS, 2000, XI).

El hombre aprovecha así al animal, como apoyo en el trabajo, luego vendría a ser utilizado como fuente de alimento. De aquí que el animal es visualizado por la ley desde sus usos primarios, como riqueza, como bien que puede ser contemplado dentro de la herencia. La ley contempla al animal solo mediante la organización de los mecanismos legales porque están disponibles para las necesidades humanas.

La principal inspiración para el uso de animales como un medio y para servir a los humanos, a través de los siglos es la religión. La Doctrina Estoica de la Providencia (T. GONTIER, 1999) consideró, por ejemplo, que la relación particular entre el hombre y animal era meramente de servicio; nada es superior a la razón; todo se hace por lo tanto por razón; el hombre y los dioses se desgastan razón: todo se hace por ellos (T. GONTIER, 1999).

Más tarde, el cristianismo justificará la dominación del hombre sobre el animal por orden divina. De acuerdo con el Libro del Génesis, Dios creó al hombre y a la mujer y les dijo: “Sed dueños de los peces del mar, pájaros del cielo y todos los animales que entran y salen de la tierra” (Genèse 1, 26.)

Este texto bíblico fue el fundamento de una corriente de pensamientos cristianos sin mayor consideración para el animal. La idea de que el animal es solo un medio disponible para el hombre, en particular, fue transmitido por René Descartes, quien, en el siglo XVII, propuso la famosa teoría de las máquinas animales (G. CHAPOUTHIER, 2006). Según esta teoría, el cuerpo del animal, como el del hombre, sería una máquina. Sin embargo, el hombre, goza de mayor distinción porque él tiene un alma a imagen de Dios. En cuanto al animal, seguiría siendo una máquina pura, puesto al servicio del hombre por Dios. Esta concepción del animal, a pesar de las disputas que causó desde el principio (MONTAIGNE, 1962) triunfó en la sociedad occidental.

Sin embargo, el animal no solo es percibido por los humanos como propiedad. También ha logrado ser, a través de siglos y épocas, un ser fascinante, a ocasiones deificado (R. SCHUMANNANTELME et S. ROSSINI, 2006), como compañero del humano e incluso como modelo para este (S. DESMOULIN, 2006).

 

El rechazo, consecuencia de la falta de carácter en la Ley sobre los derechos de los animales.

Vareilles-Sommières definió la propiedad como “el derecho bajo el cual una persona básicamente puede hacer lo que quiera con una cosa ” (VAREILLES-SOMMIERES, 1905). Esta definición de la propiedad nos, a pesar de haber sido dado a más de un siglo, permite ver de inmediato una realidad: la propiedad es un poder “casi” ilimitado en la cosa. Digo “casi”, ya que el derecho de propiedad está constituido de limitaciones y restricciones. Sin embargo, el principio debe seguir siendo el de libertad para adquirir, usar y disponer de la cosa, siendo las limitaciones un carácter excepcional. La propiedad es, por lo tanto, un derecho que tiene una persona física o moral particular para gozar y disponer de sus bienes con las limitaciones establecidas por la ley (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Artículo 27).

Por lo tanto, la aplicación de un derecho de propiedad sobre el animal implica que el propietario tiene derecho de poder sobre el animal, la libertad de usarlo y de organizar según lo deseado. El alcance, así descrito, de los poderes del “amo” sobre su animal, aún correspondía, hace menos de dos siglos, a una realidad. Las condiciones de los caballos en ese momento eran características del poder de las prerrogativas de su dueño, quien podía golpearlos, agotarlos y explotarlos hasta la muerte, legalmente (F. BURGAT, 2008).

Sin embargo, la relación entre humanos y animales ha cambiado recientemente: esta realidad ya no existe hoy. El animal, si permanece sujeto a los derechos de propiedad como una cosa, pero ya no está a merced de su maestro  (DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES, 1978).

 

La barrera del absolutismo de la Ley sobre los animales no humanos.

Convencionalmente, los derechos de propiedad confieren tres prerrogativas principales al propietario: el derecho de uso, el derecho a beneficiarse del resultado y el derecho a disposición sobre la cosa, en lo que respecta sobre el animal. Estas prerrogativas son limitadas a medida que se desarrolla el bienestar animal, poco a poco se cuestiona la naturaleza absoluta del derecho del propietario. Prohibiciones, cada vez más, hechas para el mismo propietario, hace cuestionarse si el animal está pasando a ser tomado más allá de la propiedad en sí. Dos de las prohibiciones de protección animal son: restringir tanto el uso como la disposición del animal.

 

Prohibiciones relativas al derecho de uso.

El derecho a usar una cosa (F. TERRE et P. SIMLER, 2007), es el derecho a usarlo directamente y usarlo para su aprobación o para su explotación económica. Este derecho permite así a su titular elegir libremente el uso que pretende hacer o no hacer con la cosa.

En 1987 el Consejo Europeo publicó un tratado para la protección de mascotas, en el que establecía que el hombre tenía la “obligación moral” de respetar todas las criaturas vivas y tener en mente que las mascotas tenían una “relación especial con el hombre”. Además, en el Capítulo II de los principios para el bienestar animal, en el artículo 3, parte 1 establecía que nadie deberá causar a un animal dolor innecesario, sufrimiento o maltrato. Antes de ello solo los malos tratos a los animales eran reprimidos sin ningún tipo de sanción. La ley no distinguía entre simples actos de brutalidad, tortura real y comportamiento sancionado indiscriminadamente que violaba la integridad del animal por el único delito de existir. Las penas por castigar hechos particularmente crueles pronto parecieron insuficientes en respuesta a actos de brutalidad cometidos contra animales.

La protección del animal con respecto a su la sensibilidad explica que cuanto más el acto genera sufrimiento, más es la represión del comportamiento. Sin embargo, esta no es la única sensibilidad animal que es tomado en cuenta: la sensibilidad humana también se considera desde la calificación del delito dependiendo de la conexión emocional humana con el animal “víctima”.

Por lo tanto, las reglas de protección animal han evolucionado en los últimos cincuenta años, se han multiplicado e intensificado permitiendo una protección significativa sensibilidad hacia el animal. Es bueno subyugar a cada individuo, y antes que nada al propietario, con obligaciones de no maltratar animales domésticos, es decir, a todos los animales apropiados. Esto de acentuar las prohibiciones dan como resultado que las restricciones sean reales sobre el derecho de utilización del propietario del animal.

 

Prohibiciones relativas al derecho de disposición.

El derecho de disposición es el atributo del derecho de propiedad que se traduce como los plenos poderes del propietario sobre su propiedad para hacer que la propiedad sea un derecho absoluto (G. CORNU, 2007). El ejercicio del derecho de disposición sobre la cosa puede tomar la forma de actos materiales o actos legales. El propietario podrá así deshacerse materialmente de la cosa consumiéndola o destruyéndola. Como tal, decidirá el modo de explotar la cosa, modificar su estructura o alterar su sustancia. El propietario también tiene el poder de disposición legal sobre la cosa (CÓDIGO CIVIL. EL DERECHO DE PROPIEDAD). Así es como puede alienarlo, desmembrarlo para la constitución de un derecho real principal o accesorio e incluso abandonarlo.

Sin embargo, la aplicación del derecho de propiedad a un ser vivo supone protegerlo de la malicia de un propietario que consideraría que tiene derecho a cualquier poder sobre el animal y lo eliminaría como le plazca. El legislador establece dos tipos de limitaciones sobre el derecho de eliminación sobre los animales: limitaciones al derecho a destruirlo y una limitación al derecho a abandonarlo (BRAGE JOAQUÍN, 2004).

 

¿Sustento de la personalidad del hombre?

Históricamente, el hombre siempre ha presentado especificidades que le han permitido ampliar la brecha entre él y otras criaturas vivientes, animales no humanos. Estas especificidades son, por ejemplo, la capacidad de razonar, pensar, tener emociones (amar, reír, sufrir), imitar, hacer y manipular herramientas, modificar el entorno propio, pero también hablar, proyectarse en el futuro y ponerse mentalmente en el lugar de los demás (teoría de la mente). Sin embargo, durante varias décadas, los experimentos científicos llevados a cabo por investigadores esencialmente anglosajones, han socavado estas especificidades. Ningún humano realmente ha resistido la prueba de la experiencia. Esta debilidad de las diferencias objetivas entre el animal humano y el animal no humano, aseguro decir que, la característica del hombre era una diferencia esencial no objetivable: el alma y su sustento, la religión. Este es un punto de vista filosófico que no entra en el campo de la demostración científica (CHRISTEN YVES, 2009).

 

El atributo Persona en el animal no humano

El animal es un ser singular: la ciencia también ha revelado una gran disparidad en las personalidades animales del mismo grupo o de la misma especie. Hay animales introvertidos, otros extrovertidos, incluso en pájaros y lagartos. De hecho, un animal no puede ser reemplazado por otro. Cada animal es un ser único que ocupa una posición muy especial dentro de un grupo. Si desaparece, no está en juego una unidad de la especie, sino un animal singular. Por lo tanto, la translocación de un animal no es neutral. El animal debe reconstruir sus relaciones con su entorno a otros animales.

La defensa de los “derechos de los animales” desde la tesis de que todos ellos tienen un valor intrínseco, apoyándose en quitar la línea ontológica y la ética divisoria entre el Ser Humano y los animales no humanos, tal y como sustenta el antropocentrismo. Los defensores de esta propuesta (GOMILA, A., 1997; VELAYOS CASTELO, C., 2002) suelen apoyarse en el supuesto de D. Dennett (DENNETT, D., 1976), para quien una persona goza de los siguientes atributos: 1) racionales y sujetos de adscripciones intencionales. 2) Consideración moral. c) Capacidad de adoptar una actitud empática, sujeto moral. 3) Uso del lenguaje. e) Disponen de conciencia, autoconciencia, pueden formar estados de segundo orden (creencias, deseos y cultura). Se cree que estos atributos sólo se encuentran en los seres humanos. Sin embargo, recientemente, en la medida de las investigaciones, los defensores de los derechos de los animales se han adentrado a los conceptos clave que sugieren la atribución a los animales no humanos, como la racionalidad, la intencionalidad, la reciprocidad, lenguaje. Desde la perspectiva amplia y confusa,   a modo de que pueda incluirse dentro de la atribución de persona, a los animales más evolucionados.

 

Edgar Nuñez

Fundador y Presidente de CIEdAAC

 

 

Bibliografía.

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– ZUBIRI, Xavier, Sobre el hombre, Madrid, Alianza/Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1986.

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Antes de entrar en esta pequeña visión respecto al titulo de este artículo, quiero poner en contexto que la mirada es desde el punto de la filosofía.

Hace ya algunos años que el tema sobre los derechos de los animales no humanos se ha abordado desde múltiples vías. Es lógico encontrar contraposición a aceptar que otras especies fuera de la humana es factible a atributos, que hasta ahora, sólo son pensables para el ser humano. Abordaré el tema desde la postura de la filósofa Martha Nassbaum, quien a su vez se adhiere al esencialismo aristotélico.

Martha aborda un tema que, en la actualidad, tiene resonancia considerable dentro de la sociedad, los derechos de los animales no humanos.

Nassbaum parte desde la visión aristotélica del animal no humano. Aristóteles aborda el tema de la Phrónesis en la Ética Nicomaquea. Para los griegos  la phrónesis era una virtud intelectual que correspondía exclusivamente al ser humano. Sin embargo Aristóteles, en sus escritos biológicos, califica como inteligentes a ciertos animales.

Es en su escrito Investigación sobre los animales que transfiere esta virtud a los animales no humanos, dando con esto una apertura de panorama no visualizado en su época, pero que en este siglo es posible apoyarse para desarrollar nuevas visiones del aspecto de la vida moral y derechos de los animales no humanos.

En el pasaje del libro VIII de Historia de los animales Aristóteles muestra las similitudes que existen entre los hombres y los animales. El pasaje es el siguiente:

“Existen, en efecto, en la mayoría de los animales, huellas de estados psicológicos que, en los hombres ofrecen diferencias más notables. Así, docilidad o ferocidad, dulzura o aspereza, coraje o cobardía, temor u osadía, apasionamiento o malicia, y en el plano intelectual una cierta sagacidad, son semejanzas que se dan entre muchos animales y la especie humana y que recuerdan las analogías orgánicas de las que hemos hablado a propósito de las partes del cuerpo. Pues unos animales difieren del hombre más o menos en ciertas cualidades, y lo mismo sucede con el hombre comparado con un gran número de animales (en efecto, algunas de estas cualidades se encuentran más en el hombre, otras en los animales); otros animales, al contrario, presentan relaciones de analogía. Así lo que en el hombre es arte, sabiduría e inteligencia, corresponde en algunos animales a una facultad del mismo tenor.”

Desde esta mirada Nussbaum adopta las teorías animalistas tradicionales modificándolas y ahondando en ellas con el objetivo de que los seres humanos logremos aceptar la idea de que los animales son atribuibles a derechos y no solo sentir compasión por ellos. Martha resuelve algunos de los problemas en los que incurrían planteamientos anteriores sobre los derechos de los animales no humanos. Estos planteamientos los presenta concretamente en su libro Derechos de los Animales: Debates actuales y nuevas direcciones (2004), y en el capítulo VI “Más allá de compasión y humanidad: Justicia para los animales no humanos” de Las fronteras de la justicia. Consideraciones sobre la exclusión (2006).

El enfoque de las capacidades es el principal sustento de Nussbaum para considerar que los animales no humanos también son sujetos de derechos, basada sobre todo en el esencialismo aristotélico, como lo mencioné anteriormente. Apoyada en Aristóteles visualiza un conjunto universal y transcultural de funciones o capacidades humanas atribuibles también a los animales no humanos.

Martha tiene clara la finalidad de su teoría y es exponer los derechos sociales necesarios para sustentar una justicia global; sustento que tiene que ser efectico para lograr ir más allá del ámbito geográfico, incluso traspasar la brecha que separa al ser humano de los animales no humanos. Nussbaum sostiene la defensa de la justicia interespecie ocupándose directamente del problema ético de la consideración moral atribuible a los animales. Sostiene que los animales no solamente merecen consideración moral directa, sino que son factibles a derechos, tal como plantea Tom Regan. Desde esta perspectiva, las interacciones entre el ser humano y el resto de los animales pasan a ser una problemática referente a la justicia en vez de ser un aspecto moral como lo plantea Singer, que según él los deberes del humano hacia los animales no humanos no son deberes referentes a la justicia por lo que no son atribuibles a derechos. (Torres, Capacidades y derechos de los animales: argumentos a favor de la teoría de M.C. Nussbaum).

Martha Nussbaum brinda, a través de su postura, una nueva visión de cómo enfrentar la demanda social que supone la problemática especista. Establece bases de un modelo de justicia más de cerca a la fragilidad humana, en común con la sociedad global y con el entorno que ocupamos en este mundo.

Edgar Nuñez.

 

 

Bibliografía:

Darwin, C., & Rodríguez, T. R. F. (1984). La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. Madrid: Alianza.

Eliano, C. (1989). Historia de los animales (Vol. 4). Ediciones AKAL.

García, J. C. (2001). Esencialismo aristotélico: Acerca de propiedades esenciales. Seminarios de filosofia, (14), 211-229.

Gómez, C. L. (2009). Inteligencia animal en Aristóteles. Discusiones filosóficas, 69-82.

Higuera, E. R. (2011). Algunas razones filosóficas contra el maltrato animal¿ Por qué los animales humanos deberíamos considerar moralmente a los animales no humanos?. Polisemia7(11), 76-89.

Loewe, D. (2008). Inclusión de animales no-humanos en un marco de argumentación teórico contractual. Veritas (Porto Alegre)53(1).

LÓPEz gÓME, C. A. T. A. L. I. N. A. (2009). Inteligencia animal en Aristóteles. Discusiones Filosóficas10, 69-81.

Martín Blanco, S. (2012). Reflexiones morales sobre los animales en la filosofía de Martha Nussbaum. Revista de bioética y derecho, (25), 59-72.

Nussbaum, M. C., Vernis, R. V., & Mosquera, A. S. (2007). Las fronteras de la justicia: consideraciones sobre la exclusión. Barcelona: Paidós.

 

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Un poco de CIEdAACC

El Centro Integral Educando y Asistiendo con Animales de Compañía se fundó en el año 2014 (siglas CIEdAAC) con la intención de poder brindar apoyo por medio de perros de asistencia a personas con discapacidad, brindar apoyo educativo a niños, entre 6 y 12 años de edad, con rezago lector a través del programa “Leer está de Pelos” (Círculos Lectores Asistidos por Perros), motivar a niños a realizar actividades físicas con el programa Activación Física Asistida por Perros y brindar apoyo psicológico asistido por perros a niños, adolescentes y jóvenes con alguna condición como el trastorno del espectro autista, el síndrome de down o alguna otra condición por el apoyo de perros de terapia formados y preparados por CIEdAAC.

¿Cómo surge “Lola y Grissi”?

El cortometraje “Lola y Grissi” surge del programa “Leer está de Pelos”; Edgar Nuñez, fundador y presidente de CIEdAAC tuvo la idea de plasmar lo vivido por los niños dentro del programa “Leer está de Pelos” en un cortometraje donde se muestran los beneficios de la Terapia Asistida por Perros (TAP) dentro del ámbito educativo. Este es un nuevo programa con la intención de mejorar las habilidades de lectura y de comprensión en los niños con rezago lector, de comprensión, y autoestima.
La dinámica consiste en círculos, llamados lectores, donde el niño tiene la oportunidad de poder leer y expresar cualquier situación de la vida escolar, familiar y social sin temor a ser juzgado por ello. Dentro del círculo está un perro (figura principal), un(a) psicólogo(a) quien lleva la observación de cada uno de los niños, también forma parte un educador canino quien está a cargo de las necesidades del perro. Los círculos lectores asistidos por perros permiten brindar un ambiente adecuado para que el niño tenga la oportunidad de leer y expresar sus emociones de manera libre y respetuosa.

Con la ayuda de Grissi (Grissi es una hembra de Border Collie de terapia que apoya en CIEdAAC en los diferentes programas de Terapia Asistida por Perros) una amigable perrita de terapia, Lola vencerá la dificultad de leer mientras se embarca en una asombrosa aventura junto a Grissi y los libros.
En CIEdAAC estamos convencidos que el impacto que tendrá el cortometraje “Lola y Grissi” será de mucho beneficio. En primer lugar queremos dar a conocer los beneficios de la Terapia Asistida por Perros llevada de manera profesional. El rezago lector y de comprensión es una de las problemáticas que nuestra niñez enfrenta día con día en el ámbito escolar; este rezago no sólo les afecta en el área académica sino también en su autoestima, en el aspecto emocional.

 

Equipo a cargo del cortometraje “Lola y Grissi”.

Equipo. Arriba izquierda: Amrit Santokh Singh. Dirección y composición musical. Arriba centro: Josue Calderón. Animación, dibujo, edición y producción. Arriba derecha: Mariana Armendáriz. Animación, dibujo, edición y producción. Abajo izquierda: Bianca Lerma. Animación, dibujo, edición y producción. Abajo centro: Bryan Hernández. Animación, dibujo, edición y producción. Abajo derecha: Edgar Nuñez. 

 

Grissi apoyando en el programa: Leer está de Pelos.

 

Lola, personaje principal del cortometraje.

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Es un tema complejísimo en sí para todos los seres humanos, hasta he llegado a pensar que cualquier animal (digo de 4 patas) llega a tener más autoestima que muchos de nosotros. Las personas desde niñas nos acostumbran a “ganarnos” el cariño de nuestros padres, a través de comentarios como “si te portas bien, te voy a querer más” “si no lloras te ves más bonita” o si eres hombre “los hombres no lloran, eso es para viejas”.

Así el ser humano se va comprando la idea de que todo lo que haga para el exterior o sea para los demás se verá recompensando viendo sus sueños hechos realidad uno por uno. Pero tristemente no es así. Las conductas que mencione con autoridad, en edad ya consiente (doce años en adelante) nos hace captar una imagen errónea de nosotros mismos, basado en el complacer en el mundo exterior, que si la gordura, que si los granos, que si la piel, que si cabello, etc., y hacemos hasta lo imposible para subsanar estos defectos interpuestos por la sociedad para tener un lugar en ella. ¿Qué pasa cuando esos “defectos” son imposibles de subsanar a causa de una discapacidad? En una de las fases del duelo en la discapacidad, es la no aceptación y eso conlleva la exigencia de ser perfectos en todos los ámbitos (hijos, amigos, trabajadores) tratando de siempre complacer a los demás a costa de lo que sea.

Llega un momento que la vida te da un wake up o zape, tan enorme para que reflexionar en el para que estamos en esta vida, el para que escogimos venir a este mundo con esa condición. Es el justo punto para voltear a nuestro corazón y ver que tenemos, cual es el contenido de este. Pero para voltear a ver nuestro corazón, hay demasiadas telarañas que se tejen por el abandono que nosotros mismos propiciamos por estar complaciendo siempre a los demás, o viceversa haciendo daño a los que nos rodean para desquitarnos del porque nuestra condición. Esas telarañas puestas a nuestro corazón es lo que le llamo baja autoestima, y para quitarlas se necesita un antídoto súper potente y que no se consigue tan fácilmente y que teniendo una discapacidad es más difícil conseguirlo, se llama amor propio. Se nos olvida que ese antídoto nace con nosotros, es parte de nuestro ser, y que basta con estar vernos al espejo y escuchar los latidos del corazón para ser conscientes que el primer amor que debemos sentir es por nosotros mismos. Y claro regar esa plantita todos los días pero esa, es otra historia…

Cristina Treviño

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Son más de 15 mil años que el perro ha venido conviviendo con el humano. No sé sabe si el primero se acercó al segundo o el segundo, viendo las características de éste y tratando de sacar el mayor provecho, se acercó y lo adentró a su vida. Lo que sí podemos saber es el gran beneficio que esta “alianza” ha traído al ser humano; sería muy pretensioso de mi parte decir que el perro “siente” lo mismo.
Y es aquí donde está el problema de esta relación de dos especies que se han fundido a lo largo de estos miles de años, pero que sin embargo no han sido suficientes para que el ser humano haya logrado entender a la especie que le ha brindado gran parte de sí mismo.
Nosotros los humanos tenemos la capacidad de poder acomodar las cosas a nuestro propio beneficio, en la mayor parte de las veces sin importar si dañamos o perjudicamos un modus vivendi; esto nos da una ventaja sobre las demás especies que cohabitan con nosotros en este planeta. En este sentido, siendo la especie más inteligente, deberíamos esforzarnos por tratar de entender un poco más a este gran compañero que nos ha ofrecido grandes beneficios.
Los cánidos nos han dado tanto que hemos sido capaces de explotar esta nobleza, y digo bien explotar. El humano empezó a buscar de qué manera podía sacar mayor provecho de esto y claro ejemplo son las múltiples razas que existen, desde perros de bolsillo, grandes cazadores y guardianes hasta perros guía y de servicio comunitario. Muchos de estos servicios son verdaderas acciones de “heroísmo” que nuestro compañero perruno realiza sin ningún tipo de prejuicio en contra del animal que lo ha sometido, el ser humano.
A lo largo de estos miles de años la visión que se tiene sobre el perro ha evolucionado, la modernidad nos dio una visión totalmente diferente al aspecto de las interrelaciones personales y con lo que nos rodea; paradójicamente una especie se vio afectada en este cambio de paradigmas, la canina. Especie que más de cerca ha acompañado el caminar del Homo Sapiens Sapiens en sus triunfos pero también errores. Ninguna de las otras especies cercanas al hombre ha sufrido tan rigurosamente los cambios en la estructura social del ser humano como la canina.
Navegando entre el antropocentrismo y el antropomorfismo, el mejor amigo del hombre ha logrado sobrevivir y al mismo tiempo ha ido degenerando lo que es en tanto que es, Canis. Pero, ¿qué es el perro? esta pregunta, por mucho que tratemos los humanos de conceptualizar, no lograremos en sentido estricto responderla; sin embargo para el hombre no hay imposibles. El ser humano se da la tarea de adentrar a una especie totalmente diferente a su propio mundo llenándola de conceptos, comportamientos, estereotipos y paradigmas que no le corresponden en sí sino que le son atribuidos. Esto es lo más sencillo, implica menos trabajo, es lo ideal para una especie que ha aprendido a minimizar esfuerzos, la humana. Forzamos la adaptación pero difícilmente nos adaptamos, no nos interesamos por conocer a fondo la especie con la cual convivimos día a día y a la cual paradójicamente nos hemos atrevido a llamar “el mejor amigo del hombre”.
La explotación de recursos para beneficio del hombre no es nuevo, la misma explotación del ser humano sobre su propia especie no es nuevo. Convivir hoy en día con un can es toda una experiencia que brinda bienestar a la persona y/o familia que lo posea, pero hasta que punto esto puede, en cierta manera, sobrepasar los límites del respeto a la autonomía propia del ser. Las personas que nos hemos dedicado a estudiar la conducta canina podemos observar que ésta ha ido cambiando poco a poco, y tal vez podría decir que más rápido en los últimos 20 años.
Pero, qué factores influyen para que un perro deje de ser perro y comience a tener conductas no propias a su especie.
Existen algunos factores (humanos) que pueden influir en la conducta de un perro, sin embargo el que más me preocupa, ya que de ello se derivan la mayor parte de las conductas no propias a la especie, es la obstaculización del imprinting, improntas, impregnación con su propia especie, la canina; dicho en otras palabras: negar al perro ser perro.
Los caninos tienen diferentes etapas en su desarrollo conductual, si se truncan esas etapas en el cachorro tendremos diversas alteraciones que son producidas por una mala socialización de los cachorros, las cuales pueden producir, muchas veces, daños muy difíciles de reparar en el comportamiento de los perros. Algunas de las alteraciones: síndrome de hipersensibilidad-hiperactividad (HS-HA), síndrome de privación sensorial, depresión de desapego precoz (DDP), ansiedad de separación, disocialización primaria y las impregnaciones heteroespecíficas, entre otras.
No pretendo entrar a detalle con cada una de estas alteraciones en la conducta del can, el objeto de esto es concientizar que el abandono de los perros a su suerte se debe a una falta de interés por el propio humano de conocer a fondo la especie con la que ha convivido por años. La reproducción inmoderada y no responsable por parte de dueños de mascotas, orilla a separar de la madre a las camadas de cachorros apenas cumplidas las cuatro semanas de vida, si bien nos va, tiempo crucial para que el perro se impregne de las conductas propias de su especie. Al llevar a un cachorro de escasas cuatro semanas de vida a convivir con otra especie, la humana, adquirirá la impronta de la especie que lo acoge y no la que le corresponde propiamente, la canina. En este sentido adelantamos una etapa que el perro debe vivir con los de su propia especie. Cada etapa tiene su tiempo y su forma de llevar, la socialización con el humano debe de ser gradual y en el momento adecuado, de esta manera tendremos un can equilibrado como tal y que al mismo tiempo convive con otras especies pero sin perder lo que es.
Al nacer, el cachorro no tiene un reconocimiento innato de los miembros de su propia especie; “no sabe que es un perro”. Esto tiene que ser aprendido. A través de la identificación de las especies, un cachorro es capaz de reconocer a sus progenitores (impresión filial), y desarrollar relaciones sociales intraespecíficas y preferenciales (impresión fraternal) y las relaciones (impresión sexual) que permiten la supervivencia de las especies (impresión filial y sexual). Un animal con impresiones defectuosas está perdido para su especie.
Debemos preocuparnos más por nuestro “mejor amigo”, es indispensable y de suma importancia que dejemos de pensar en nosotros mismos, que siempre busquemos nuestro propio beneficio. Existen miles de perros abandonados, los cuales debieron estar en un hogar que de principio le fue ofrecido, sin embargo por nuestra falta de responsabilidad les damos la espalda.
Muchas de las conductas negativas de los canes, las cuales son factor de abandono, son provocadas por nosotros mismos, ¿es justo dañar a tal magnitud la integridad tanto física como emocional de un ser vivo para luego, como si nada, deshacernos del problema que nosotros mismos generamos? No. Si nos atrevemos a llamar al perro: “el mejor amigo del hombre”, tratémosle como tal, con la dignidad con la cual se trata a un amigo, con el mismo interés que se le conoce, con la misma calidad de amor y entrega que merece.
De una cosa estoy seguro, muchas de las conductas que nos orillan a abandonar a nuestro “mejor amigo” se pueden evitar de una manera muy sencilla: dejar al perro ser perro.

Edgar Núñez.

Presidente fundador CIEdAAC

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